La llegada del
ferrocarril a Las Navas
fue vista como una amenaza
por los ganaderos, pero no
por la avispada Duquesa de
Medicinaceli, quien cedió
terrenos a Renfe y desde
un apeadero en su finca
‘importó’ lujo y construyó
su palacio ducal
Álvaro Mateos
No es de extrañar que
la Duquesa de Medinaceli y
Marquesa de Las Navas,
Ángela Pérez de Barradas,
eligiera el paraje de la
actual Ciudad Ducal como
lugar de descanso... Fue
precisamente en este
entorno donde decidió
construir el llamado
Parque del
Chalet, lo que en 1943 se
convirtió en la primera
urbanización de toda
España. La historia de
este sensacional paraje
surge hace ya más de
ciento cincuenta años, a
partir del medio de
transporte que revolucionó
España, y en concreto a
esta zona de la provincia
de Ávila, el ferrocarril.
Nuestro país se incorporó
relativamente tarde al
desarrollo ferroviario que
tenía lugar en Europa a
comienzos del siglo XIX y
hubo que esperar hasta la
Ley General de
Ferrocarriles en 1855,
durante el Bienio
Progresista, para que se
comenzaran a construir las
grandes líneas españolas.
En el caso de Las Navas
del Marqués, la línea que
marcaría su futuro fue la
de los ferrocarriles que
enlazaban la capital de
España con el Norte de la
Península, llamada Madrid-Irún,
inaugurada en 1864. Todos
los viajeros ilustres que
recibía la ciudad de Ávila
glosaban en sus textos las
riquezas de los
alrededores de Las Navas:
“Una ruta atractiva,
pintoresca e interesante,
desde el punto de vista
geográfico y
paisajístico”-como dicen
Chavarría, García y
González en su obra Avila,
en los viajeros
extranjeros del siglo XIX-
a la que suman los
productos más
característicos, como la
famosa leche de Las Navas
(leche de cabra que se
vendía en pequeñas vasijas
de barro), que cita el
italiano Adolfo de Foresta
en 1879.
Como ocurre siempre que un
invento llega a una
sociedad tradicional y
eminentemente ganadera,
como era la de Las Navas
en aquellos años, salió al
encuentro la Duquesa de
Medinaceli. Los pastores
-entonces de ovejas y de
cabras- temían que el
ferrocarril, atravesando
el pueblo y sus entornos,
tuviera efectos maliciosos
sobre sus cabezas de
ganado. Fue entonces
cuando doña Ángela puso
los terrenos de su marido,
el Marqués de Las Navas, a
disposición de la sociedad
de ferrocarriles de
entonces (Renfe desde
1941). De ahí el porqué de
los dos kilómetros de
distancia de la Estación
de Ferrocarril de Las
Navas al casco urbano.
Ángela Pérez de Barradas y
Bernuy, siendo noble
cordobesa que en 1848 se
desposó en Madrid con el
XV Duque de Medinaceli,
Luis Tomás de Villanueva
Fernández de Córdoba
Figueroa y Ponce de León,
se enamoró de los entornos
de Las Navas del Marqués y
supo aprovechar la llegada
del ferrocarril.
Los Duques de Medinaceli y
Marqueses de Las Navas se
construyeron en este
enclave un auténtico
palacio modernista, un
chalet de madera ya
desaparecido, con teatro,
pabellón de caza, una gran
variedad de plantas, lago
con embarcadero, fuentes,
mirador y su
extraordinaria torre de
vigilancia, supuestamente
construida por Auguste
Eiffel –aunque en verdad
es dudoso su origen, y
mucho menos clara la
autoría del arquitecto a
quien debe su nombre la
torre parisina-.
La vivienda en cuestión,
toda ella de madera, vino
desmontada en ferrocarril
desde Suiza y fue
levantada en 1860, con
casa de labor, salón de
baile y un maravilloso
jardín, diseñado por Louis
Vidault.
La Duquesa daba nombre a
la desaparecida Fábrica de
Resinas de Las Navas, que
ella misma fundó,
consciente de la
importancia creciente de
este tipo de industria. La
herramienta para la
prosperidad era el
ferrocarril y, al poseer
un apeadero en su enorme
finca, gracias a este
medio de transporte, los
Marqueses se trajeron al
Parque del Chalet
lujosísimas piezas de
cristalería y lámparas,
procedentes de los mejores
talleres de toda Europa.
La Duquesa de Medinaceli,
una avanzada para la
época, dama de honor de
varias reinas y presidenta
fundadora de la Cruz Roja
Española, era muy querida
en Las Navas. A doña
Ángela dedicaban los
vecinos su famoso baile al
son del romance del
Gerineldo, participando
ella misma en los festejos
de la Villa.
Sin embargo, también Las
Navas marcaría su vida,
con el fatídico accidente
de cacería que terminó con
la vida del joven Duque,
Luis Maria de
Constantinopla, a los 28
años. Desde entonces, nada
fue igual. Para referirse
a este matrimonio y todas
sus andanzas por Las
Navas, en lo que serían
los orígenes de Ciudad
Ducal, hay que citar el
libro Ángela, Duquesa de
Medinaceli y Marquesa de
Las Navas. Su vida, su
obra y su tiempo, de
Sonsoles Gascón y Pablo
Herce.
Al morir la Duquesa de
Medinaceli, compra los
terrenos del marquesado La
Unión Resinera Española y,
una vez concluida la
Guerra Civil, con la
empresa casi arruinada, un
consejo bancario comienza
a vender terrenos. Surge
entonces la figura de
Agustín de La Herrán que,
como le sucedió a la
duquesa, se enamora de
este entorno.Estos serían
los orígenes más remotos
de Ciudad Ducal.
Más cerca ya en el tiempo,
un 25 de mayo de 1943, se
firma el acta fundacional
de la que sería la primera
urbanización de España.
Hasta 700 personas pueden
llegar a residir en los
meses de verano, en los
chalés de los 200
propietarios que forman la
asociación de Ciudad
Ducal, cuya asamblea se
celebra todos los años en
un famoso hotel de Madrid.
En 1945 se inauguró lo que
se conoce como Parador de
Ciudad Ducal, sobre lo que
fue Casa de Labor de los
Duques de Medinaceli. Otro
de los enclaves famosos de
esta urbanización es el
lago, que cita Wenceslao
Fernández Flórez en su
obra Lola, espejo oscuro,
donde se rodaron escenas
de la película Las
estrellas están verdes,
con Alfredo Landa y Charo
López y más cerca en el
tiempo, en 2006, el
anuncio de la Lotería de
Navidad.
En 1951, coincidiendo con
la inauguración del
Castillo de Magalia como
Escuela Nacional de
Instructoras de Sección
Femenina, el anterior jefe
del Estado visitó Ciudad
Ducal, donde había
adquirido una propiedad el
ex ministro Pedro González
Bueno. Tanto él como su
mujer, que volvería en más
ocasiones, quedaron
enamorados de este lugar.
Muchos han sido los que
han pasado por Ciudad
Ducal: los fundadores,
Agustín de la Herrán, la
familia Gascón, los
Villaamil, de quienes
desciende Óscar Alzaga,
quien también tuvo su
propiedad en esta
urbanización, la familia
Zapata (propietarios de la
Inmobiliaria Belmonte),
los Navarrete, la familia
Peris-Mencheta, el cónsul
honorario de Bangladesh,
Álvarez Sarmiento, Iván
Ginioux-impresor francés
que trajo a Las Navas del
Marqués a varios ministros
del Gobierno Miterrand-,
Concha Velasco, Jesús Gil,
… y el genial Juan Chorot,
escritor y dramaturgo que
ha representado cientos de
comedias, zarzuelas y
óperas en el teatro que
lleva su nombre.
La familia materna del
nuevo ministro de
Industria, Turismo y
Comercio, Miguel Sebastián
Gascón, está muy vinculada
con Las Navas del Marqués.
La familia Gascón fue de
las primeras en
desembarcar en la Ciudad
Ducal. Los padres del
ministro ya fallecieron
pero, en Las Navas
conserva a muchos
familiares. Su familia no
falta a la cita anual con
la Villa, o incluso de
todos los fines de semana.
Uno de los familiares de
Sebastián más implicados
con Las Navas fue el
entrañable Manu Gascón
–hermano de la madre del
ministro- un auténtico
enamorado de la localidad
ya fallecido, que destacó
en muchísimas facetas. No
faltan los Gascón a cada
Festival de Teatro que se
organiza en la Ciudad
Ducal, nacido a partir del
escritor y dramaturgo Juan
Chorot, también tío del
nuevo ministro.
Fuente: Diario de Avila
ALVARO MATEOS
Fecha publicación:
03/05/2008