La sencillez y elegancia no van reñidas.
Buena muestra de ello lo constituye este dormitorio, cuya terraza
ha sido aprovechada para una pequeña zona de ocio, de
esparcimiento, de relax total. Y no hacen falta muchos elementos
para decorar la estancia. No muchos, pero sí bien elegidos,
selectos y procurando combinar con el máximo acierto posible la
estética con la funcionalidad. En este caso se ha optado por
aprovechar las dimensiones de la terraza para realizar otro pequeño
cuarto anexo, que es ideal para el desayuno o para un café a la
madrugada.
La obra
Es evidente que la obra a realizar es de envergadura. Por lo
tanto lo mejor es contratar a un profesional capaz de llevar a
cabo la tarea. Es muy importante que el suelo quede igualado,
eliminar el pequeño escalón que suele existir en el paso a la
terraza y determinar el estilo. En este caso se ha optado por
bajar un poco el techo y colocar madera dándole un toque más cálido
a la estancia, un aspecto más recogido.
Decoración
La gran baza de este dormitorio es que pese a su estilo clásico
guarda un encanto inequívocamente juvenil que se acentúa al
pasar al espacio anexo. La terraza está decorada de forma
sencilla y a la vez elegante. Una alfombra cubre la totalidad del
piso y en ella se ubica una mesa y unas sillas de mimbre, que
provistas de unos bonitos cojines son el lugar ideal para un
desayuno revitalizador o una charla entusiasta de madrugada. Un
pequeño jarrón con flores en la mesa y unas cortinas de un color
y aspecto llamativos hacen el resto para configurar un lugar cálido
y agradable donde pasar buenos ratos con las personas que
queremos.
El estilo decorativo de la nueva estancia combina a la perfección
con el dormitorio. Siendo estilos diferentes se ha logrado una
integración que enamora a primera vista. Tan sólo queda
disfrutar de una estancia llena de comodidades y que hace las
delicias de cualquier hogareño.